Cancer de prostata

LA OBESIDAD Y EL CANCER DE PROSTATA

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En los últimos años han aparecido en la prensa especializada en urología una serie de estudios que relacionan la obesidad con el cáncer de próstata. Es importante señalar que esta relación es simplemente estadística y que en nigún caso aportan datos que señalen directamente a la obesidad (según los criterios del Indice de Masa Corporal o BMI en sus siglas en inglés) como causa del cáncer.

Es interesante que estas estadísticas muestran una probabilidad mayor de padecer cáncer de próstata en individuos obesos, pero solo en los mayores de 60 años. Y solo hay un aumento en la detección de cánceres agresivos. Y, curiosamente, hay una disminución de los cánceres poco agresivos.  Las estadísticas también muestan peores resultados del trataniento quirúrgico del cáncer de próstata en los obesos y un mayor riesgo de morir de esta enfermedad.Las conclusiones estadísticas hay que valorarlas con precaución. No podemos excluir lo que podríamos llamar distorsión estadística producida por factores asociados al sobrepeso. Por ejemplo, el tacto rectal, tan importante en el examen de la próstata, es más dificil de hacer bien en personas obesas lo que puede llevar a que se despisten algunos diagnósticos. También sabemos que los niveles del marcador tumoral PSA, también importante en el hallazgo de estos tumores, están disminuidos en personas con sobrepeso por un efecto de dilución porque su volumen plasmático global está aumentado. El tamaño de la próstata en obesos es mayor lo que hace más difícil conseguir buenas muestras para el diagnóstico con la biopsia. Igualmente es sabido por todos los cirujanos la mayor dificultad de cualquier operación, incluyendo por supuesto las realizadas para el tratamiento del cáncer de próstata, en personas obesas lo que puede llevar a operaciones menos completas, lo que empeoraría el pronóstico.

Pero tampoco podemos olvidar que la grasa abdominal, también llamada grasa blanca activa, es una sustancia endocrina, es decir que produce hormonas. Estas hormonas son conocidas con el nombre genérico de adipoquinas, de las que la leptina y la adiponectina son las más importantes.  No es este el momento de entrar en el detalle de la acción de estas sustancias en el metabolismo general, pero el cáncer de próstata es un tumor dependiente de manera importante de otra hormona, la testosterona. La interacción de las diversas homonas  del cuerpo humano es compleja y no podemos excluir que puedan influir en la relación obesidad – cáncer.

La conclusión es que la relación de la obesidad con el cáncer de próstata es estadística y las estadísticas son lo que son. Pero nos pueden servir para alertarnos sobre otro de los efectos perniciosos que el sobrepeso tiene sobre la salud.

La principal recomendación que podemos hacer es la de mantenerse en el peso ideal. Nuestra salud lo agradecerá.

 

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Dr. Rafael Romero

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